El láser tiene gran precisión y es capaz de quemar el tejido deseado (la verruga en sí). La eliminación de verrugas (tumores cutáneos) con láser se realiza con frecuencia cuando ningún tratamiento médico resulta suficiente, o en casos con varias verrugas esparcidas.
El tratamiento con láser es efectivo para eliminar verrugas (tumores cutáneos). Utilizando el láser, se quema la verruga con gran precisión. La quemadura dejará una herida, y el cuerpo formará entonces nueva piel en la zona.
El beneficio de esta forma de tratamiento al contrario que con los láser no ablativos, es que la verruga se elimina inmediatamente, mientras que los láser no ablativos requieren 2-3 tratamientos con espacio de tiempo entre ellos.
El inconveniente de este método más extensivo es que debido a la herida creada por el láser, existe un riesgo de formación de cicatriz o infección.
Para personas con malestar físico o problemas con su apariencia debido a las verrugas, el tratamiento con láser es una opción. Generalmente se recomienda que comience consultando con su médico, si tiene verrugas. El candidato ideal para el tratamiento tiene piel clara, no grasienta y sana. Las personas con piel oscura, oliva o negra tienen mayor riesgo de desarrollar cambios de pigmentación.
Las personas que han estado tomando Accutane en los últimos 12-18 meses, las que tienen tendencia a desarrollar tejido similar a queloides, o que padezcan una infección de piel, no deben someterse al tratamiento.
Usando el láser, se realiza una quemadura altamente controlada de la piel, eliminando las diferentes capas de piel con la precisión de una centésima de un milímetro.
La duración del tratamiento varía de unos minutos a más de una hora, dependiendo del tamaño del área a tratar. Algunas veces se necesitarán 2 o más tratamientos. Si es necesario, un segundo tratamiento puede realizarse tras un mínimo de 6 meses.
Los efectos secundarios incluyen hinchazón de 3 días a 3 semanas, malestar, picazón, diminutos brotes blancos en la piel, posibilidad de un rebrote de acné y manchas de pigmentación. El tratamiento dejará al paciente una herida en la zona tratada. Esta desaparecerá tras 7-12 días. El enrojecimiento puede durar 1-4 meses.
Hay un riesgo de quemaduras no intencionadas y daño en la piel, causados por el calor del láser. Riesgo de infección por bacterias, virus u hongos. Una infección se mostrará como enrojecimiento, ulceración e hinchazón de la piel, y posiblemente fiebre.
Existe un riesgo de brote de herpes, si ha tenido una fiebre antes. También hay riesgo de cambios anormales en el color de la piel, junto con la formación de tejido conectivo no deseado.
Se puede volver al trabajo tras 2 semanas. Se aconseja no comenzar con ejercicio extenuante antes de 4-6 semanas. De ahora en adelante, la capa superior de la piel habrá curado completamente y por tanto habrá recuperado su fuerza normal. También se aconseja evitar la luz del sol fuerte durante varios meses.